22 febrero 2009
es curioso como los liberales -Le Monde Diplomatique Février 2009 Pour les vrais libéraux, la meilleure défense, c'est l'attaque de Eric Dupin- disculpan la debacle de su ideario eximiéndolo de toda responsabilidad en esta crisis global, cada vez más desmesurada, extraordinaria y colosal. el hecho de que el huracán fuera desencadenado por la crisis del crédito hipotecario en los USA -y que más tarde se extendiese por todo el globo- lleva a Vicent Bénard a afirmar: "Queriendo acelerar artificialmente lo que la economía libre cumplía a su ritmo, es el mismo Estado regulador y legislador, quien ha empujado hacia la insolvencia a los responsables de la cadena de crédito, provocando una crisis financiera grave y llevando a la quiebra a un gran número de familias cuando de lo que se trataba era de ayudarlas". así que los responsables son los pobres ciudadanos -y el Estado por alentar a un derecho constitucional- que en sus tentativas por llegar a ser propietarios de su propia casa, habría que recordar que muchos de ellos les era imposible alquilar porque los requisitos -o los caprichos de inmobiliarias y propietarios - en muchas ocasiones eran más estrictos y el coste más oneroso, han llevado al capitalismo -ay! pienso en gente como Alvaro Vargas Llosa- al borde del abismo. incluso si para ello la ciudadanía tiene que aceptar estafas tan miserables por parte de los organismos crediticios como el crédito puente o el crédito de tipo variable o los altos tipos de interés, por no hablar de las aseguradoras. así que jugando al mismo juego cicatero, bellaco y codicioso, sin saberlo, el pueblo ha devorado aquello que lo envilecía, aunque esto se este cobrando multiples víctimas -y más que vendrán-. ahora espero que en el momento llegado no se nos olvide las humillaciones laborales, los salarios limosneros, el despecho de aquellos que nos culpabilizaban por querer morar una existencia honorable y en definitiva que nos privaron del conocimiento en pos de la putridez de sus ingenios.
30 enero 2009
ayer C y yo estuvimos en la manifestación con nuestra hija. dos millones y medio de personas congregadas. más tarde los analistas debatían en televisión las causas, las diferentes motivaciones de los ciudadanos; y los políticos -sobre todo de la izquierda-, intentaban institucionalizar algo institucionalizable. ya no hay tiempo, cualquier paquete de medidas está condenado al fracaso. el ciudadano quiere que se le escuche, participar en la rex publica como agente de unas transformaciones profundas. quieren ser sujeto y no predicado y construir algo que se parezca a esos sueños de compensación en la noche oscura.
05 enero 2009
París un país de nieve, cuatro grados bajo cero. Delante de nosotros la nada, un poblado gitano que moraba el bajo del puente, junto a nuestro lugar de trabajo ha sido desalojado, -¿deportado?-. ¿Cuándo? Nadie lo sabe, pero parece que ya nada importa. ¿Por qué ahora, en lo más crudo del invierno? Todo para multiplicar aún más el parking del centro comercial que se eleva en la ignominia y ante la ruina. Las máquinas destruyen las frágiles construcciones en contrachapado... Ya no volverán. Regreso a casa en autobús, a mi lado alguien habla de obreros, de sindicatos, de que esto tiene que cambiar y de que la cosa ha ido demasiado lejos, que en definitiva se están riendo de nosotros. Algún día dejará de susurrarnos la verguenza. Algún día. Pienso en eso que llaman ahora trabajo, término pervértido y mal pagado y una asociación de ideas me hiela la sangre:
Aire!
03 enero 2009
la escritura de este dietario me lleva por un sentimiento solidario a abrir una página al azar de los diarios de Andrés Sánchez Robayna que llevan por título La inminencia, un libro que hacía algunos años que había traído de España con la intención de una (re)lectura -quizás ya con la secreta intención de emprender esta empresa-; y en la página noventa y dos del mes de septiembre de 1985, encuentro este valioso pasaje: "... yo en medio de la ciudad intentando reconstruir mis días aquí, ya antiguos. Pero nada logro reconstruir salvo fragmentos rotos, cristales destrozados que ya no reflejan, calles y esquinas en las que ya no puedo reencontrarme. Sólo queda el olor de jazmines en el patio de tierra, con farolillos de colores, un continuo presente lentamente bebido sobre un pasado sin respuesta".
el sentir de este pasado sin respuesta que el autor describe en estas lineas mientras camina por la ciudad de Sevilla al encuentro de lo que está perdido, este doloroso dejar de tener o no encontrar que sentimos cuando la existencia nos ha llevado lejos de las tierras de nuestra juventud, entendiendo ésta como cualquier tiempo anterior, este perderlo todo decidido que es la vida, nos lleva al territorio interior de la caída, a la pérdida del paraíso.
el sentir de este pasado sin respuesta que el autor describe en estas lineas mientras camina por la ciudad de Sevilla al encuentro de lo que está perdido, este doloroso dejar de tener o no encontrar que sentimos cuando la existencia nos ha llevado lejos de las tierras de nuestra juventud, entendiendo ésta como cualquier tiempo anterior, este perderlo todo decidido que es la vida, nos lleva al territorio interior de la caída, a la pérdida del paraíso.
02 enero 2009
discuto con C sobre el lugar que ocupa hoy la poesía en Francia y ella lo resume así: "personne n'en parle, personne ne s'y interesse". y es extraño porque incluso ella misma que ha escrito los pocos poemas que han logrado interesarme en años, parece no darles ninguna importancia, como si éstos pertenecieran a un género menor de la literatura, o fueran un juego íntimo del escritor destinado a satisfacer el deseo de dar por concluido uno de sus textos -aunque sea sólo por un brevísimo tiempo-, cuando su actividad principal es el novelar. yo respondo a C que el ciclo vegetativo en el que vive este país, donde nada parece cambiar, con el consiguiente desazón para aquellos que lo habitamos, si no estaría en parte ligado justamente a la institucionalización del discurso poético. José Ángel Valente en su ensayo, Ideología y lenguaje escribe: "Por eso todo orden institucionalizado lleva siempre consigo una institucionalización del lenguaje, pues éste ha de eludir las formas más pugnaces de una realidad que, por su propia naturaleza, tiende a irrumpir del subsuelo histórico. El lenguaje se hace así incapaz de alojar contenidos nuevos y queda sujeto al mismo proceso de inmovilización e invalidez que caracteriza a la autoconservación represiva del orden de la ciudad o, lo que es lo mismo, a toda forma de cristalización ideológica. Horro de significaciones, de dictum, ese lenguaje reducido a una especie de dicens sonámbulo se convierte en un inamovible bien comunitario o patrimonio público, que es necesario preservar de toda grieta, de toda fisura, de todo cambio. El signo lingüístico deja de ser portador del mundo de las relaciones interpersonales y todo el lenguaje queda impositivamente convertido en lenguaje público. El lado público -no necesareamente social- del lenguaje devora todo el sistema semiológico y lo falsifica".
Una sociedad que ha perdido sus poetas y que niega el uso metafórico de las palabras, está condenada a caer en la trampa del pensamiento puro, y por lo tanto en una esclerosis generalizada, que en tiempos de aprieto como los actuales, hunde a la ciudadanía en el desánimo y la angustia porque le ha sido arrebatada toda resistencia. Cuando Nietzsche escribe: "Antes de que se piense ya tiene que haberse poetizado", en el contexto del tema que nos ocupa, esta afirmación me sugiere, que una sociedad que autoriza el lenguaje poético, legitimiza "el crear en libertad" para sus pobladores. O como nos dice Valente un poco más adelante de su ensayo: "La corrupción del lenguaje público, del discurso institucional, falsifica todo el lenguaje. Sólo la palabra poética, que por el hecho de ser creadora lleva en su raíz la denuncia, restituye al lenguaje su verdad. He ahí uno de los ejes centrales de la función social (tan debatida y tan poco entendida entre nosotros) del arte: la restauración de un lenguaje comunitario deteriorado o corrupto, es decir, la posibilidad histórica de dar un sentido más puro a las palabras de la tribu".
Una sociedad que ha perdido sus poetas y que niega el uso metafórico de las palabras, está condenada a caer en la trampa del pensamiento puro, y por lo tanto en una esclerosis generalizada, que en tiempos de aprieto como los actuales, hunde a la ciudadanía en el desánimo y la angustia porque le ha sido arrebatada toda resistencia. Cuando Nietzsche escribe: "Antes de que se piense ya tiene que haberse poetizado", en el contexto del tema que nos ocupa, esta afirmación me sugiere, que una sociedad que autoriza el lenguaje poético, legitimiza "el crear en libertad" para sus pobladores. O como nos dice Valente un poco más adelante de su ensayo: "La corrupción del lenguaje público, del discurso institucional, falsifica todo el lenguaje. Sólo la palabra poética, que por el hecho de ser creadora lleva en su raíz la denuncia, restituye al lenguaje su verdad. He ahí uno de los ejes centrales de la función social (tan debatida y tan poco entendida entre nosotros) del arte: la restauración de un lenguaje comunitario deteriorado o corrupto, es decir, la posibilidad histórica de dar un sentido más puro a las palabras de la tribu".
01 enero 2009
primero de enero, entramos en el nuevo año recordando el cincuenta aniversario de la revolución cubana. dos mil nueve, año duro anuncian los gobiernos, año de privaciones y desempleo. pienso en Cesar Vallejo cuando escribió: "todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él..." e irremediablemente me acuerdo de un testimonio recogido en ese extraño libro de Enzensberger, El corto verano de la anarquía, donde Florentino Monroy, ebanista y afiliado a la CNT en el sur de Francia nos dice: "... siempre fue así en la historia. Es igual que sea un gobierno de derecha, de izquierda, o de centro, lo echáis abajo porque es un mal gobierno, y ¿qué conseguís? Otro peor todavía. Si no fuese así, el mundo sería un paraíso. Pero yo creo que es al revés. Sólo que la gente no se da cuenta, aunque hasta un ciego podría verlo. Y vota y vota y vota. Siempre es igual". Florentino Monroy, ebanista y hombre que diría Vallejo, la voz del pueblo.
y así con todo, aquí en Paris con aguacero y crisis, pienso en cuba, en sus soles, en el embargo, en sus avenidas tristes y en sus palmeras verdes.
y así con todo, aquí en Paris con aguacero y crisis, pienso en cuba, en sus soles, en el embargo, en sus avenidas tristes y en sus palmeras verdes.
30 diciembre 2008
comenzar estos diarios... en este espacio líquido, como dice Bauman. como ejercicio -¿gimnasia?- de una memoria, de un atrevimiento. y por qué no, de un compromiso. comenzar estos diarios sorprendido por un pensamiento: "ya no le tengo miedo a la palabra". y ahora me pregunto, si entonces era la palabra, o los hombres que la sostenían, quienes me aterraban.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)